martes, 12 de junio de 2007

Cuentos para el nivel inicial


EN EL ESTERO


¡Y se armó la revolución!
No se asusten: la revolución de las aves zancudas que, reunidas en el gran estero, alborotaban con sus píos y silbidos.

-¡No puede ser!
-¡A quién se le ocurre!
-¡A mi edad no voy a cambiar!
Y que patatín y que patatán.

Pero, ¿qué sucedía? - Preguntarán Ustedes.
Algo muy simple: desde toda la vida, las aves de patas largas - o sea, las zancudas - en común acuerdo matemático, cuando descansaban paradas en una sola patita, dibujaban el número CUATRO.
Y de pronto una garza que fue a estudiar computación a la ciudad de Corrientes y volvió muy letrada, con su título oficial bajo el ala, se le ocurrió, sin consultar a nadie, que para salir de la ignorancia había que dibujar, de ahora en más, todos los números, del CERO al NUEVE.¡ Y sin discusión!
¡Y por eso se armó la revolución !

- A mí no me vengan con esas! - Exclamó una saracura vieja.
- A mí me cuesta aprender - Se disculpó un tero de Santa Fe.
- ¡Y a mí no se me da la gana!- Gritó furiosa una garza rosada.
Y que esto sí, y que esto no, el bochinche parecía un globo a punto de reventar.
- Consultemos al anciano sapo sabio del bañado - propuso entonces una garza blanca.

Y allá se fueron, volando y cantando:

Sólo sabemos dibujar
el CUATRO;
¿qué nos aconseja Ud.
Don Sapo?

El sapo, viejo y sabio, después de pensar un rato, consultar su reloj y dar varios saltos, sentenció:

El CERO está en los huevitos
¿cómo nadie lo notó?
El UNO es cada patita;
con las dos, hacen el DOS.
El TRES, las alas abiertas,
el CUATRO no es la cuestión.
El CINCO, cabeza y pico
y el pecho, como plumón.
El SEIS, el cuello pa' abajo
y el SIETE cuando en el nido
empollan con gran amor.
El OCHO se forma solo
cuando se rascan el lomo;
y el NUEVE cuando se sacan
una pulga del pescuezo.
¡ Tanto alboroto por eso!

Y dando un salto cambota, ¡en la cueva se metió!
La batahola en silencio se convirtió.
Sólo que las aves zancudas del estero, hasta hoy siguen preocupadas. Pero nadie dice nada. ¿Saben por qué?
¡Porque no saben contar!

A la una, a las dos, a las tres
a las cuatro a las cinco a las seis
a las siete, a las ocho
a las nueve y a las diez!



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De “Pulguitas y Piojos”