martes, 12 de junio de 2007

Cuentos con animales


Sapito ecologista

Esa mañana Sapito se despertó y notó que su papá estaba con la cara triste y los ojos enrojecidos. Y no hablaba. Miraba fijo algún punto de la otra orilla de la laguna.
Después se dio cuenta de que su mamá también estaba callada y ni siquiera había preparado el mate tempranero.
- ¿ Me pueden decir qué está pasado aquí?- Preguntó molesto y algo malhumorado.
- Murió tu Madrina...
El corazón le dio un salto viracambota y luego se arrugó como un papel de chocolate.
Sapito ya sabía qué es la muerte. Había visto cómo un yacaré herido por unos cazadores se quedó varado en la arena y silenciosamente fue quedándose quieto, quieto.
Con los ojos muy abiertos y sin mirar a ninguna parte.
¡ Pero su Madrina! La que le cantaba canciones cuando era chiquito Dormite Sapito / que viene la luna/ con manos de seda/ te mece la cuna/ Dormite, Sapito/ que viene la noche / trayéndote sueños / en un carricoche...
- A un chico no se le dice así, de golpe, semejante noticia! – Se quejó.
- La verdad, aún cuando sea muy dolorosa, es una sola y no hay que darle


vueltas- Contestó Don Sapo con voz dolorida.
- Pero si no era tan vieja! ¿ qué le pasó?
- Se envenenó con aguas contaminadas...
- ¡ Con quéee!
- Con algo que derramaron en la otra orilla de la Laguna. Ella había ido a visitar a una comadre. No vio las manchas que flotaban.

Desde ese día Sapito inició una campaña de concientización y prevención, para que a nadie, pero a nadie le ocurriera lo que a su pobre Madrina, tan dulce, tan buena.
- Lástima que no podamos hacerle entender a los hombres. Lástima que no sepamos su idioma... Pensaba con impotencia Sapito.

***********


De "Sapo y sapito en la laguna"