martes, 12 de junio de 2007

El oficio de escribir


Cuando me preguntan cómo " me hice " en esta profesión, regreso a mi infancia y me veo, con cuatro años, rayando y despedazando una revista llamada " Leoplán", y que mi padre recibía. O esperando con ansiedad al chico que, semanalmente y en bicicleta, me traía "Billiken" y "Mundo Infantil". Para entonces, ya sabía leer. Y más adelante, devorando todos los libros que podía entender, de la biblioteca familiar. La biblioteca que me abría las puertas hacia mundos no presentidos, desde ese lugar lejano y alejado de todo: Invernada de Itacaruaré, en la provincia de Misiones, Argentina.
Pero no sé cuándo comencé a escribir. Creo que fue en la secundaria, con los primeros rubores; hacía poemas de amor. Menos mal que se perdieron en el tiempo: debieron ser horrorosos, cursis, y mal remedo de Bécquer o Neruda. Después seguí escribiendo poemas de amor - esos los guardo - y también cuentos, obritas de teatro, novelitas juveniles, letras de canciones, ­ ¡qué se yo!
Pero de ahí a ver mi obra en libro impreso, pasaron muchos años; sucedieron tantas cosas!
De lo que no me olvido, es de la intensa emoción, la profunda alegría que experimenté‚ la primera vez que me publicaron un cuento; fue en el Diario "El Territorio" y el cuento se titulaba "La Navidad de Samuel" ( incluido más tarde en mi primer libro " La caza del Yasí Yateré‚"). Ese día decidí que mi segundo oficio sería el de escritora; el primero fue el de docente a nivel primario, secundario y superior.
Todavía me asombra cómo logré editar mi primer libro: en colores y tapas duras, un poco el sueño de todos los que acumulamos carpetas y originales.
Evidentemente esa fue otra puerta para entrar al mundo literario. Un mundo que me ha hecho, que me hace muy feliz, sobre todo con la producción para chicos y jóvenes.
Después se sucedieron otros: "La vaquita Mar...garita" (Plus Ultra), " Las naranjas como globos que flotaban" ( El Quirquincho); " Cuando florecen los lapachos viejos", -poemas- ; " Taller de Títeres" ( Aique); y otros en colaboración.
Y, por supuesto, " Paíto", que se está conquistando el corazón de los estudiantes, de sus maestros y profesores, y ha trascendido los límites de la provincia.
Este oficio de escribir - especialmente para niños- me sigue vinculando con los escolares, con sus padres, con los docentes. Y también me ha permitido viajar, participar en Encuentros y Congresos y conocer gente muy linda - por dentro- tanto en nuestro país como en el exterior.
Es verdad que para escribir hace falta recluirse, disponer de todo el tiempo que se necesita, leer y releer, corregir y tirar lo que no nos convence. Pero también es cierto que es preciso ver, observar, conversar, anotar y estar en continua comunicación con el mundo que nos rodea. Sobre todo eso: ver el mundo que nos rodea.
¿Yo, escritora?. Bueno. Y sí. Después de casi una veintena de libros editados, hay que asumirse. Hay que admitir que es lógico que los chicos, los estudiantes se acerquen y la miren a una como a extraterrestre. O le pregunten a la mamá: ¿y no es demasiado viejita? (al menos, el espejo aún no me dice eso) o que se crean que los escritores ya están todos muertos y vivieron hace muuuuucho.
Finalmente, creo que el oficio de escritor es hermoso. Que tenemos la suerte de poder expresar lo que otros piensan, a través de las palabras. Y a las palabras, no hay que tenerles miedo. Y que es una profesión tan válida como la del ebanista, de la vecina que teje para mantener a su familia o la del peón que transforma la tierra con la asada.

Rosita Escalada Salvo

Mis datos



Apellido: ESCALADA SALVO
Nombres: Rosita
Lugar de nacimiento: San Javier, Misiones. Argentina.
E-mail: rositasal@arnet.com.ar
Profesión : Profesora de Letras. Escritora . Periodista por vocación.

Libros publicados:

La Caza del Yasí Yateré - cuentos para niños de 8 a l3 años- AIQUE Grupo Editor- Buenos Aires 1983. 2º Edición 1985. Agotado
La vaquita Mar...garita - Colección " La llavecita" - Plus Ultra - Montevideo 1986. 2º Edición Brasil 1992. Agotado
Cuando Florecen los Lapachos Viejos - Poemas para la Tierra de uno- Ed. SADEM- Posadas 1986. Agotado
Casi Coplas en Trío - (en colaboración)- Ed. SADEM - Posadas 1986. Agotado
Antología de Textos para el Tercer Ciclo- (en colaboració/4n)-Ed. del Ministerio de Educación de la Pcia de Misiones- 1987. Agotado
Taller de Títeres- Ediciones "Polichinelas"- Posadas-Mnes. 1990./ Aique Grupo Editor. Bs. As. 1993.
Las naranjas como globos que flotaban - Libros del Quirquincho- Bs. As. 1992.
Paco, el Ñandú Ed. Diario "El Territorio" - Posadas- 1992.
Paíto- Ed. Polichinela-1994. Reedición 1996. Plus Ultra 1998.
Gato Michel. Sol Editora. Mendoza 1996.
Antologia de la Literatura Misionera. Editorial Universitaria. Posadas, Misiones 1997
"Las memorias de Verónica" Ed. de la autora, Posadas 1999.
“Pulguitas y Piojos” – poemas, canciones y cuentos para el Nivel Inicial y Primer Ciclo- Colección Camalote al mar, Editorial Universitaria de Misiones. Posadas 2000.
"Los lunes lentejas", Colección Nueva Narrativa, Editorial Universitaria de Misiones, Posadas 2001.
"La Mágica Hora de la Siesta" Colección Mitad del Mundo, Libresa. Quito, Ecuador, 2001.
“Mitos y Leyendas Un viaje por la región guaraní” en colaboración. Editorial Universitaria de Misiones.. Buenos Aires 2001. Traducida al inglés en 2003. Traducido al portugués, 2004.
“CosmoAgonías” Editorial Vinciguerra. Buenos Aires 2004.
“La caza del yasí yateré/ Las naranjas como globos que flotaban” Ediciones del Yasí, Posadas 2005.
“Sapo y Sapito en la Laguna” Y otros cuentos con animales. Ediciones del Yasí, Posadas Mayo de 2007

Cuentos con animales


Sapito ecologista

Esa mañana Sapito se despertó y notó que su papá estaba con la cara triste y los ojos enrojecidos. Y no hablaba. Miraba fijo algún punto de la otra orilla de la laguna.
Después se dio cuenta de que su mamá también estaba callada y ni siquiera había preparado el mate tempranero.
- ¿ Me pueden decir qué está pasado aquí?- Preguntó molesto y algo malhumorado.
- Murió tu Madrina...
El corazón le dio un salto viracambota y luego se arrugó como un papel de chocolate.
Sapito ya sabía qué es la muerte. Había visto cómo un yacaré herido por unos cazadores se quedó varado en la arena y silenciosamente fue quedándose quieto, quieto.
Con los ojos muy abiertos y sin mirar a ninguna parte.
¡ Pero su Madrina! La que le cantaba canciones cuando era chiquito Dormite Sapito / que viene la luna/ con manos de seda/ te mece la cuna/ Dormite, Sapito/ que viene la noche / trayéndote sueños / en un carricoche...
- A un chico no se le dice así, de golpe, semejante noticia! – Se quejó.
- La verdad, aún cuando sea muy dolorosa, es una sola y no hay que darle


vueltas- Contestó Don Sapo con voz dolorida.
- Pero si no era tan vieja! ¿ qué le pasó?
- Se envenenó con aguas contaminadas...
- ¡ Con quéee!
- Con algo que derramaron en la otra orilla de la Laguna. Ella había ido a visitar a una comadre. No vio las manchas que flotaban.

Desde ese día Sapito inició una campaña de concientización y prevención, para que a nadie, pero a nadie le ocurriera lo que a su pobre Madrina, tan dulce, tan buena.
- Lástima que no podamos hacerle entender a los hombres. Lástima que no sepamos su idioma... Pensaba con impotencia Sapito.

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De "Sapo y sapito en la laguna"

Cuentos para el nivel inicial


EN EL ESTERO


¡Y se armó la revolución!
No se asusten: la revolución de las aves zancudas que, reunidas en el gran estero, alborotaban con sus píos y silbidos.

-¡No puede ser!
-¡A quién se le ocurre!
-¡A mi edad no voy a cambiar!
Y que patatín y que patatán.

Pero, ¿qué sucedía? - Preguntarán Ustedes.
Algo muy simple: desde toda la vida, las aves de patas largas - o sea, las zancudas - en común acuerdo matemático, cuando descansaban paradas en una sola patita, dibujaban el número CUATRO.
Y de pronto una garza que fue a estudiar computación a la ciudad de Corrientes y volvió muy letrada, con su título oficial bajo el ala, se le ocurrió, sin consultar a nadie, que para salir de la ignorancia había que dibujar, de ahora en más, todos los números, del CERO al NUEVE.¡ Y sin discusión!
¡Y por eso se armó la revolución !

- A mí no me vengan con esas! - Exclamó una saracura vieja.
- A mí me cuesta aprender - Se disculpó un tero de Santa Fe.
- ¡Y a mí no se me da la gana!- Gritó furiosa una garza rosada.
Y que esto sí, y que esto no, el bochinche parecía un globo a punto de reventar.
- Consultemos al anciano sapo sabio del bañado - propuso entonces una garza blanca.

Y allá se fueron, volando y cantando:

Sólo sabemos dibujar
el CUATRO;
¿qué nos aconseja Ud.
Don Sapo?

El sapo, viejo y sabio, después de pensar un rato, consultar su reloj y dar varios saltos, sentenció:

El CERO está en los huevitos
¿cómo nadie lo notó?
El UNO es cada patita;
con las dos, hacen el DOS.
El TRES, las alas abiertas,
el CUATRO no es la cuestión.
El CINCO, cabeza y pico
y el pecho, como plumón.
El SEIS, el cuello pa' abajo
y el SIETE cuando en el nido
empollan con gran amor.
El OCHO se forma solo
cuando se rascan el lomo;
y el NUEVE cuando se sacan
una pulga del pescuezo.
¡ Tanto alboroto por eso!

Y dando un salto cambota, ¡en la cueva se metió!
La batahola en silencio se convirtió.
Sólo que las aves zancudas del estero, hasta hoy siguen preocupadas. Pero nadie dice nada. ¿Saben por qué?
¡Porque no saben contar!

A la una, a las dos, a las tres
a las cuatro a las cinco a las seis
a las siete, a las ocho
a las nueve y a las diez!



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De “Pulguitas y Piojos”

Memorias





LOS GRANDES NO SABEN NADA


Lo que les voy a contar me pasó con mi papá, con mi maestra y con la abuela (mi abuela de la ciudad, no la del campo; aunque estoy segura de que la otra tampoco sabría.)

Esa mañana después de cepillarme los dientes, lavarme la cara y mientras le llevaba el peine a mi papá para que me pusiera linda (Ustedes se preguntarán por qué eso no lo hace mi mamá .Es que ella, a esa hora, ya está en la oficina, pobrecita, entre expedientes y computadoras).
Cuando le llevaba el peine, como les decía, le pregunté:
- Papi, ¿qué es la Ley?
Papá me miró con un ojo, luego con el otro y respondió:
- Verónica, dejáte de jorobar y andá a tomar tu leche, que sino llego tarde al laburo.
Y me tomé toda mi leche sin la ley.

Ya en la escuela, en un momento en que mi maestra se quedó sola, porque siempre está rodeada de sus pollitos como suele decir, le pregunté:
- Maestra, ¿qué es la Ley?
Y ella, muy dulcemente me empujó hacia el patio y me dijo:
- Veroniquita, andá al recreo a jugar con tus compañeritos.
Y me fui a jugar, nomás, sin la Ley.

A la tarde mi papá nos lleva a la casa de la abuela, para que juguemos con nuestros primitos y con otros chicos del vecindario y, de paso, no molestamos en casa y mi mamá puede dedicarse a sus cosas.
Pero esa tarde parece que la abuela estaba chinchuda, porque se le llenó la casa de chicos, la puerta de la heladera se abría y se cerraba continuamente, había migas de galletitas por todo el piso y, accidentalmente, con la pelota, alguien había roto un vidrio del ventanal.
Yo esperé pacientemente que terminara de enojarse y cuando enfiló para la huerta que tiene al fondo del patio, me fui detrás.
Ella transplantaba mudas de lechuga cuando pregunté:
- Abuela, ¿qué es la Ley?
Sin dejar de ensuciarse los dedos con la tierra mojada, hizo un chasquido con la lengua y me contestó:
- ¡Schts! ¡Vayan a la vereda y déjenme en paz por un rato!
Parece que el enojo no se le había pasado del todo.

El que me dio la respuesta más acertada fue mi hermano Daniel:
- Vero, esas cosas las vas a aprender cuando seas grande.
Pero no estoy muy segura, porque los grandes, ¡los grandes no saben nada!
(De: “Las memorias de Verónica”)
Rosita Escalada Salvo




EL GRILLO JUAN

Sí; escucharon bien: el Grillo Juan.
No Juan Grillo; ése es el de Pinocho,. Lo que sucede es que en la familia de los ortópteros - que así se denominan- llamarse Juan es lo más común. Es...¡ como los Pérez de la guía telefónica!

Pues bien; el Grillo Juan tenía una triste y dolorosa historia: había perdido a su novia.
- ¿ Perdido a su novia? - dirán ustedes- ¿ Es que la raptaron? ¿ O se la quitó otro grillo más buen mozo?
No. Nada de eso. Se le perdió. Se extravió.

Les cuento cómo fue:

Resulta que el Grillo Juan, además de ser elegante, fino, discreto...¡ era romántico y poeta!
Un anochecer invitó a su novia Galatea a dar una vueltita por el jardín.
Iban los dos del brazo, oliendo el perfume de los jazmines, cuchicheando en voz baja, recitando poetas Juan - poemas que él inventaba- y escuchando ella, cuando de pronto...¡ qué desastre! ¡ Se largó un chaparrón imprevisto, con truenos, relámpagos y todo lo demás.
La Grillita se asustó tanto que empezó a gritar:
- ¡ Que se me moja el peinado de peluquería! ¡Que se me arruina mi hermoso vestido de muselina! ¡ Que tengo miedo! ¡ Que tengo frío!
El Grillo Juan corrió a cortar una campanilla, para que le sirviera de paraguas, pero se demoró un poquito, pidiendo permiso a la planta - porque era muy educado- y eligiendo la flor más grande, así cabían los dos.
Cuando regresó con su flamante paragüitas color granate...la Grillita Galatea ya no estaba donde la había dejado.
Grillo Juan primero creyó que estaba jugando a las escondidas; dio vuelta las hojas, movió las antenas tratando de localizarla, y quiso preguntarle al vigilante de la esquina si la había visto, pero no había ningún vigilante, por la lluvia.
Empapado y enojado, regresó a su huequito y esperó al día siguiente para llegarse hasta la casa de su novia.
Pero el tremendo chaparrón había inundado gran parte del parque y también el hueco de su Grillita Galatea.

- Entonces se ahogó- pensarán Ustedes.
Esperen, que la historia todavía no se terminó.

Grillo Juan anduvo días y días preguntando a todos los insectos que encontraba, si habían visto a su noviecita. Pero ninguno le dio una pista, una palabra de esperanza.
- Cri-cri...Ga-la-te-e-a!- La llamaba con voz llorosa. Y sólo le contestaba el silencio de la noche.

Entonces un día, desalentado y con resignación, tomó su guitarrita eléctrica (Ah, no les conté que también era músico, además de poeta?) Tomó su guitarra - sí, porque los violines eran cosa de sus bisabuelos- la enchufó en sus antenas y salió a cantar melancólicas canciones, por techos, patios y balcones.

Casi sin darse cuenta se metió en la cocina de la casa, donde escapó apenitas de un gato y de morir aplastado por un zapato.

Y a la media noche, en la oscuridad, volvió a entonar sus letras de amor.

Fue entonces cuando, de atrás de la heladera, ansiosa y loca de alegría, salió su Grillita que hacía ¡ más de una semana que estaba allí, oculta, desde la noche del chaparrón!

Se dieron un besito con las antenas y lenta, muy lentamente, contándose cosas, regresaron al parque y al huequito del Grillo Juan, donde habrían de vivir ellos... y los grillitos que después nacerían !

¡Chan chan! ¡ Chin chin! ¡Fin!


****************
De “Las Memorias de Verónica”

Mitos y Leyendas


" MITOS Y LEYENDAS un viaje por la región guaraní "
Autoras: Rosita Escalada Salvo (compilación) y Olga Zamboni ( Estudio preliminar y propuestas didácticas).
Editorial Universitaria de Misiones - Colección Camalote al mar-
130 págs. Noviembre de 2001.


Este libro invita a viajar a través de ese territorio mítico legendario que abarca la región nordeste y litoral de la Argentina y parte del Paraguay.
Se transcriben leyendas según la versión de diferentes autores, creencias sobre personajes míticos, costumbres, devociones y amuletos.
El texto va acompañado de propuestas didácticas para el trabajo áulico y se complementa con un extenso glosario y bibliografía de consulta.

LA LEYENDA DE LA YERBA MATE

Cuenta la leyenda, que una de esas tribus que habíase detenido en las laderas de las sierras donde tiene sus fuentes el Tabay, dejó después de breve estada el lugar y siguió su marcha a través de las frondas.
Un viejo indio, agobiado por el peso de los años, no pudo seguir a los que partieron obedeciendo al espíritu errante de la raza, quedando en el refugio de la selva, en compañía de su hija, la hermosa Yarîi.
Una tarde, cuando el sol desde el otro lado de las sierras se despedía con sus últimos fulgores, llegó hasta la humilde vivienda un personaje, que por el color de su piel y por su rara indumentaria no parecía ser oriundo de esos lares.
Arrimó el viejito del rancho un acutí* al fuego, y ofreció su sabrosa carne al desconocido visitante. El más preciado plato de los guaraníes, el tambú**, brindó también el dueño de casa a su huésped.
Al recibir tan cálidas demostraciones de hospitalidad, quiso el visitante, que no era otro que un enviado de Tupá, recompensar a los generosos moradores de la vivienda, proporcionándoles el medio para que pudieran siempre ofrecer generoso agasajo a sus huéspedes, y para aliviar también las largas horas de soledad en el escondido refugio situado en la cabecera del hermoso arroyo.
E hizo brotar una nueva planta en la selva, nombrando a Yarîi, Diosa Protectora, y a su padre, custodia de la misma, enseñándoles a "sapecar" sus ramas al fuego y a preparar la amarga y exquisita infusión, que constituiría la delicia de todos los visitantes de los hogares misioneros.
Y bajo la tierna protección de la joven, que fue desde entonces la Caá-Yarîi***, y bajo la severa vigilancia del viejo indio, que fue el Caá-Yara***, crece lozana y hermosa la nueva planta, con cuyas hojas y tallos se prepara el mate, que es hoy la más genuina expresión de la hospitalidad criolla.

* Roedor regional
** Gusano de carne blanca y abundante, criado por el guaraní en los troncos del pindó...
*** Dioses protectores del yerbal.

(Pág. 49 - Versión de Aníbal Cambas)